Cómo servir y conservar la Champagne
La Champagne es la bebida para celebrar por excelencia, pero no es cosa de llegar y servirlo, se debe manejar con cierto cuidado para poder disfrutarlo completamente. Acá de te dejamos algunos datos para que te luzcas con tus familiares y amigos este año nuevo.
Para servirlo, lo primero que se debe saber es que la Champagne se debe servir fría, entre 8º y 10º es lo ideal. Para lograr esta temperatura lo mejor es meter la botella dentro del refrigerador unas 3 horas antes de ser servido. Pero si no se cuenta con mucho tiempo existe una buena técnica para enfriarla: coloca la botella en una cubetera y agrega una capa de hielo en el fondo. Una vez hecho esto rocía algunas cucharadas de sal. Posteriormente, repite esta operación de hielo y sal hasta cubrir el cuello de la botella. Para terminar, añade agua hasta cubrir el hielo. Si lo haces bien dentro de 10 minutos la botella estará fría. Por ningún motivo metas la botella en el freezer buscando enfriarla de forma rápida, pues esto mataría el vino y las burbujas.
Para servir la Champagne usa una cubetera con hielo para llevarla a la mesa. Así la botella se mantendrá a temperatura óptima por lo menos unos 30 minutos más. Para abrir la botella debes abrir el papel metalizado en forma circular, luego coloca el dedo pulgar sobre el corcho y retira el precinto. Con el dedo pulgar sobre el corcho, toma la botella con la otra mano desde abajo y gira la misma desde allí para descorchar. No se debe girar el corcho sino la botella, y ésta debe estar inclinada a 45 grados. Por último retira el corcho sin ruido; apenas puede haber un pequeño soplido y a los 3 segundos se sirve en la copa.
Las mejores copas para servir el Champagne son aquellas altas y finas, otra opción son las clásicas de boca ancha. Ambos tipos impiden la inmediata expansión de las burbujas y conservan todo su perfume. Con respecto a su conservación, las botellas deben reposar acostadas para que el corcho, en contacto con el líquido, impida todo intercambio con el exterior. Si la botella está de pie, el tapón pierde elasticidad y facilita fugas de gas, así como de aromas. Las botellas deben estar resguardadas de la luz y deben conservarse en lugar fresco, sujeto a mínimas variaciones de temperatura.
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